CREATIVIDAD

LA CREATIVIDAD

La creatividad es la capacidad que tiene el ser humano de crear, innovar o generar nuevas ideas con claridad, que generalmente resuelven problemas y producen soluciones originales y valiosas para el creador y su entorno, siendo valorada con respecto a su nivel de originalidad y adaptabilidad al medio, de allí que sea la capacidad de ver nuevas posibilidades en relación al mundo que lo rodea y hacer algo al respecto, generando una solución que produzca un cambio.

Siendo desde allí, posible afirmar que existen dos tipos de creatividad que son: Creatividad Eureka, en la que surgen ideas asombrosas o descubrimientos de conceptos originales y novedosos y Creatividad Secundaria, en la  que se fija en algo y se mejora. Tipologías que a pesar de sus diferencias, convergen en que ambas se hacen posibles al dejar que la mente cree pensamientos diferentes e inusuales y desde allí se encamine a ideas no convencionales que se alejen de lo común, para producir resultados originales.

De allí, que el pensamiento creativo, sea posible desarrollarlo al mantener la mente abierta, buscando diferentes soluciones frente a las situaciones planteadas,  sin tener prejuicios frente a los que se piensa o hace, pues es válido explorar todas las opciones, incluyendo las menos probables, ya que allí podemos encontrar nuevas ideas. Además se hace necesario no tener miedo a los errores, ya que son precisamente éstos los que permiten aprender y buscar nuevos caminos que generen ideas, no dándonos por vencidos en el primer intento, sino por el contrario, siendo persistentes al continuar buscando soluciones que lleven a la “gran idea”.

Es por ello, que una actitud creativa está marcada por acciones como:
· Una actitud de duda continúa, que permita encontrar una mejor solución a lo que se plantea.
· El aceptar y valorar las ideas de otros, ya que al unirlas con las propias pueden ser desencadenantes de ideas originales. 
·Ser introspectivo, planteándose preguntas interesantes y autoevaluándose permanentemente frente al proceso realizado. 
·  Flexibilizar el pensamiento, valorando toda la información del medio que permita ampliar la visión del mundo, y percibir que las cosas pueden ser diferentes y también funcionar.

Haciéndose evidente desde lo anterior, que la creatividad necesita de componentes tales como: la fluidez  (capacidad para generar varias ideas), la flexibilidad (capacidad de crear diferentes categorías de ideas y percibir una idea desde diferentes puntos de vista),  la originalidad (capacidad de generar ideas nuevas, diferentes y únicas que otros no han generado) y la elaboración (capacidad de ampliar una idea perfeccionándola con detalles o la posibilidad de crear un plan complejo), al ser necesarias para ampliar la visión del sujeto y desde allí propiciarle la capacidad de vislumbrar ideas desde diferentes puntos de vista, manteniendo una actitud de curiosidad, al buscar adquirir nuevos conocimientos e incluso dejando de lado algunos ya construidos, con el fin de crear resultados novedosos adaptables al medio.

Haciéndose necesario aclarar, desde lo anterior, que la creatividad no es un proceso lineal, sino por el contrario es un proceso interactivo, en el cual es necesario volver al principio en varias ocasiones antes de llegar a la conclusión, para analizar el desarrollo de la acción realizada. De allí que desde la teoría de Graham Wallas (Libro “El arte del pensamiento”-1926) existan cuatro etapas en el proceso creativo, las cuales son:

  • PREPARACIÓN: En esta fase, se identifica el problema o necesidad a resolver, y se comienza a recoger la información que pueda ser útil para la misma, experimentando desde la teoría (no se ponen en práctica) las posibles consecuencias de las soluciones encontradas, con el fin de analizar detalladamente la situación, y así pasar a la siguiente etapa. 
  • INCUBACIÓN: Es la fase en la que se piensa en todas las ideas posibles, interiorizando la situación de manera inconsciente. Siendo incluso necesario desconectarse por periodos de tiempo de la situación a resolver, con el fin de modificar o plantearse soluciones diferentes o más profundas, con lo que respecta a las pensadas en la etapa anterior. Siendo importante aclarar que a pesar del esfuerzo interno que conlleva esta fase, no hay exteriorización de ningún tipo en ella y puede dar la sensación de que la persona ha abandonado el problema. 
  • ILUMINACIÓN: En esta etapa aparece la solución al problema de manera espontánea, siendo el momento en el que todo cobra sentido y se muestran las ideas con claridad y conexión, pero a pesar de ello no es el final del proceso, sino que se hace necesario pasar a la siguiente fase. 
  • VERIFICACIÓN: En esta fase se analiza, verifica y valida la solución adoptada, por ello si la idea se considera correcta se lleva a cabo y se comprueba si las consecuencias obtenidas corresponden con el objetivo planteado. Pero si los resultados no son los esperados, se abandona la idea y se retrocede a la etapa de incubación para encontrar otra nueva. 
De allí, que sea posible identificar a la creatividad como un proceso continuo que permite que el sujeto busque ver las cosas que lo rodean desde diferentes puntos de vista, y por lo tanto generar un revisión permanente de sus procesos de pensamiento, al verificar la concordancia entre lo que piensa y hace con respecto a su originalidad y adaptabilidad al medio, ya que una de las características de la especie humana es introducir cambios con éxito al ambiente en que se encuentran.

Es por ello que si la creatividad no se desarrolla, la persona continuará haciendo las cosas de la misma forma, le funcionen o no, sin detenerse a pensar en la manera de cambiarlas o mejorarlas para beneficio propio o de las personas que la rodean, convirtiéndolas en rutinas y hábitos que limitan la forma de ver el mundo, ya sea por miedo al cambio o al fracaso o simplemente por la imposibilidad de flexibilizar su pensamiento y así lograr abrir su mente a toda la información que llega del mundo exterior para transformarla.  

Manteniendo un temor constante a ser diferentes o ver las cosas desde diversas perspectivas, y por lo tanto enfrascándose en situaciones a partir de las cuales siempre actúan de la misma forma y siguiendo la misma dirección, preocupándose más por el resultado, que por lo aprendido en el proceso, ya que para una persona poco creativa es difícil reconocer que el proceso de innovación implica repensar las ideas y recomenzar de nuevo si es necesario, cuando la solución no es la mejor opción.

Es así, como se hace vital el fortalecimiento y desarrollo del pensamiento creativo, en cualquier persona, ya que este permite generar individuos que miren el mundo desde diferentes perspectivas y traten de mejorarlo. De allí que el trabajo realizado en la actualidad por el grupo de docentes del diplomado “Competencias del siglo XXI” – (MAGOS21)” frente al fortalecimiento de la creatividad en sus estudiantes, sea de gran importancia, pues a través de su trabajo diario se está buscando desarrollar sujetos “diferentes” en su forma de pensar y ver el mundo, no conformándose solamente con lo que éste les brinda, sino analizando las diferentes posibilidades de cambio e innovación en su entorno, buscando así ir más allá de simplemente pensar “ideas”, al convertirlas en una realidad a través del “hacer o el crear”, con el fin de solucionar los problemas de su entorno para producir un cambio real y acorde con el mismo.

1 comentario:

  1. Un interesante artículo el que nos has compartido! especialmente porque nos centras la atención tanto en los componentes como en los aspectos metodológicos del proceso creativos, que bien pueden integrarse a nuestras dinámicas del aula.

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